miércoles, 16 de noviembre de 2011

El Cuarteto de Nos.


Biografía de El Cuarteto de Nos
El Cuarteto de Nos da inicio a su historia en 1980, desde la lejana ciudad de Tajo, bastión imaginario de sus convulsionadas cabezas, en Uruguay. Los hermanos Musso y Santiago Tavella dejan atrás viejas diversiones, donde con intrincados juegos de palabras inventaban personajes que siempre presentaban rasgos anormales, deciden dar forma a la banda. Comienzan a crear canciones, su música empieza a dar forma a otras composiciones, y al poco tiempo ofrecen su primer recital en El Tinglado, con una mezcla de jazz-rock totalmente instrumental. A medida que se presentan en lugares chicos, van desarrollando y afianzando la idea musical, acompañados con shows desopilantes y puestas en escena muy originales.
En 1984 graban su primer disco, que sería compartido con Alberto Wolf, "El cuarteto Nos – Alberto Wolf". Se les suma el baterista Alvaro Pintos, definiéndose así la formación del grupo.
A mediados de los ochenta ya se iba convirtiendo en una de las bandas que mas presentaciones realiza en el medio. Su etilo original va dando sus frutos y su nombre cada vez es mas conocido entre los fans del rock uruguayo.

Uno de los aspectos más destacables del rock de la otra orilla es su singularidad sonora. Quien recorra la historia de esta modalidad en el mapa musical del Uruguay, se asombrará con los delirios lisérgicos de esa mezcla de lumpen y gurú que fue la figura de Eduardo Mateo, la experimentación de Gastón Ciarlo –uno de los primeros exponentes del rock rioplatense que osó electrificar la milonga y el malambo con cadencias del blues de Chicago a mediados del setenta-, así como el desarrollo del punk durante los ochenta que no dudó en tomar prestado ciertos elementos del carnaval y la murga como la parodia y el humor ácido. En esa corriente (a la vez que contexto) de hibridaciones y bastardeos de géneros fijos, surge el grupo Cuarteto de Nos que, desde 1983, viene dando ejemplo de permanencia y calidad compositiva.

** Extraido de la pagina http://semevienelacopla.blogspot.com/2007/05/cuarteto-de-nos-x-martn-palacio-gamboa.html



En 1986 graban su primer larga duración como grupo único al que llamaron "Soy una arveja", y se edita al año siguiente. En este tiempo, también oficializan sus disfraces de viejas que usan en cada uno de sus shows.
En 1988 surge el primer ciclo de actuaciones (otra característica de la banda), llamado "Homenaje al Cuarteto de Nos".
Paralelamente a esta actividad, comienzan a grabar su tercer disco al que nombrarían "Emilio García", nombre ficticio de quien sería su manager. Realizan por segunda vez su ciclo anual de actuaciones, presentando su larga duración durante tres meses y recibiendo la adhesión de todo el público.
Durante 1989 se presentan en varias ciudades del interior y Montevideo, y al año siguiente comienzan con un nuevo ciclo en "La Tramoya", y otro en "El Notariado". Empiezan también a grabar su cuarto disco, que editaron al año siguiente con el título "Canciones del Corazón", álbum que reúne temas de profunda poesía y que los revela como exponentes de la literatura amorosa.

En 1991 se presentan por primera vez en Argentina, dentro de la programación de la Segunda Bienal del Arte Joven, y al año siguiente otro ciclo, esta vez en Sala Verdi, primeras presentaciones donde se utilizan videos en pantalla gigante al fondo del escenario; se extiende por dos meses y estrenan nuevas composiciones.
El actor "Bimbo" Depauli, que desde hace un tiempo acompañaba a la banda, va obteniendo mayor participación en cada presentación.

En 1993, el ciclo anual se lleva a cabo en el Palermo Boxing Club, con el nombre "La última pelea", el repertorio esta integrado por canciones inéditas y tiene el ring como escenario. En este capítulo también participa de manera activa "Bimbo" Depauli, esta vez sin videoclips, y llegan a lugares del interior en donde nunca antes habían tocado.
En agosto de ese año comienzan a grabar su quinto álbum "Otra Navidad en las Trincheras", siendo su primera grabación en CD. En junio de 1994 editan el disco y diez días después de salir a la venta, se presenta con una concurrencia multitudinaria en la Linterna Mágica. El disco se agota casi sin promoción y en ocho días es disco de oro, y en quince de Platino.
Luego de la presentación comienza otro nuevo ciclo en el pub Kata kimbeé, música, videos y teatro, siempre a la sala llena. La banda se convierte en un éxito popular por mérito propio, pasando de pequeños teatros a conciertos multitudinarios en las diecinueve capitales del país.
Dos años sin tregua, sin pausa, sin descanso.
Cuando ya corría la mitad de 1995 se encuentran ante la responsabilidad de grabar un nuevo disco y aparece "Barranca Abajo", un álbum de menor impacto, en donde el grupo vuelve a su viejo estilo.
Al mismo tiempo y aprovechando la repercusión, el sello que había editado los tres discos anteriores realiza por su cuenta un compilado de grandes éxitos al que denomina "La Misma Porquería", que agota rápidamente su primera y única edición.

A fines de 1996 lanzan al mercado se trabajo número siete: "El Tren Bala". Este disco los envuelve en una polémica nacional, ya que uno de sus temas hace alusión a Artigas, prócer máximo del país uruguayo. Como consecuencia, se atrasa la publicación del disco y además la compañía discográfica pone reparos, por los que el grupo decide crear su propio sello "Manzana Verde" para editar su trabajo. Por la diversidad de estilos musicales que presenta, obtiene una muy buena aceptación por parte del público y la prensa, y se convierte en Disco de Oro en una semana.

El Cuarteto Nos es creador de un universo particular, son intertextuales, es decir, cada canción es una historia donde aparecen personajes de historias anteriores o habitantes de la ciudad ficticia de Tajo.
En 1998 el grupo firma contrato con BMG y edita "Revista Esta", y dos años después graban "Cortamambo", en el estudio "Del Abasto al Pasto" de Buenos Aires.

Cuatro años se debieron esperar para escuchar un nuevo disco de eta banda, en 2004 editaron "El cuarteto de Nos", décimo disco del grupo, que no es ni mas ni menos que un compilado de reversiones de sus éxitos de todos los tiempos, mas tres temas nuevos "Hay que comer", "No quiero ser normal" y "Fui yo". Aquí comienza una nueva etapa para el cuarteto dándole a sus temas un tinte mas roquero.

Durante todo el 2005 se dedicaron a presentar su nuevo disco y aprovecharon para festejar su 21 aniversario con un show definitivamente inolvidable para todos. Las entradas se agotaron desde varios días antes del día del show y contaron con invitados especiales como Gabriel Peluffo y Tabaré Rivero, entre otros.

El 20 de mayo de 2006 sale a la calle "Raro", inmediatamente pasó a ser primero en ventas y uno de los mas escuchados en las radios. Pocas semanas después de haber salido a las bateas, ya era Disco de Oro. Presentaron su corte en Montevideo, ante tres salas con entradas agotadas anticipadamente. "Raro" se convirtió en el disco que los exporto de Uruguay hacia otros países de Latinoamérica, donde comenzaron a hacerse conocidos especialmente por su particular lírica.

Para su siguiente disco se enfrentaron a varios inconvenientes. La placa se filtró en Internet varios meses antes, aunque en una versión que no estaba terminada. Por ese entonces, el grupo estaba negociando el lanzamiento bajo el sello Universal, negociación que finalmente se desvaneció, y para sumarle problemas, el guitarrista Ricky Musso abandonó la banda, aunque la versión oficial dijo que son solo vacaciones.
Finalmente el disco salio a la venta en septiembre. "Bipolar" es el título y se edita bajo el sello Warner Music. Nuevamente producido por Juan Campodónico, el CD amplia sus horizontes instrumentales con arreglos de cuerdas y vientos a cargo de Luciano Supervielle.

Entre las 12 nuevas canciones se pueden encontrar desde referencias al pop del Río de la plata de los '60, en temas como “Primavera” o “Malherido”, hasta referencias a la cumbia villera, al hip hop o al electro-rock. Hay una nueva versión de "Me amo", y Fernando Santullo de "Peyote Asesino" participa en "Mírenme".
En mayo de 2006, estaba haciendo la cola en el Palacio de la Música (o lo que queda de él) de Montevideo para pagar por un toco de CD’s y DVD’s que había comprado. En eso, por los parlantes suena una bandita de rock con muy buenas canciones, cada una mejor que la anterior.

“Hmmm…”, pensé. “¿Quiénes son?” “Cuarteto de Nos”, me respondió el cajero. “Oh…”, pensé sin demasiado entusiasmo. Al Cuarteto lo tengo desde que empezaron, allá por 1983, maso: buenas canciones, originalidad, pero unos discos que sonaban para el orto. De todas maneras, consideré comprarlo y después dije “Naaaa…”.

Pero el disco seguía sonando y, cuando ya había pagado y estaba en la puerta rumbo a la calle, suena ‘Ya no sé qué hacer conmigo’.

“Ya lancé piedras y escupitajos/al lugar donde ahora trabajo/y mi legajo cuenta a destajo/que me porté bien/y que armé relajo”.

It was too much. Tuve que volver y comprarlo. Desde entonces, nunca más me pude despegar de ese disco y, ni bien regresé a San Antonio, abro mis emails para mandar mis periódicas recomendaciones a mis ocasionales compinches: Julieta Vengas, Jorge Villamizar (Bacilos) y otros. Pero mi sorpresa fue mayor cuando veo que Jorge Villamizar me había ganado de mano:

“Me ha volado la cabeza esta banda de paisanos tuyos!!”, había escrito Jorgito, quien la siguió con “Inscribe a los del Cuarteto para los Grammy, se merecen un par...” (eso, de boca de alguien que ya había ganado un Grammy y dos Latin Grammy con Bacilos) y “Qué nivel cultural tan rico tienen en tu tierra... [Martín] Buscaglia, [Jorge] Drexler y estos locos, parece una especie de foco, como Seattle o algo así... lejos de los vecinos. No he escuchado nada argentino que se le acerque a estos locos”.

Les podría decir millones de cosas que opino sobre esta verdadera droga musical, pero mejor que hablen otros:

“Son buenísimos. A mí me parecen una banda Grossa. Las letras y el trabajo de Juan [Campodónico, productor] son alucinantes. Soy fan” (Gustavo Santaolalla)

“Son una locura, es un grupo excepcional que junta inteligencia y musicalidad. Me jaló muchísimo. Yo me puse adicta al Cuarteto, no puedo dejar de escucharlos y recomendarlos a todo el mundo, y los demás igual. Es una locura, realmente. Te causa una reacción… No sé ni por qué. Son geniales, realmente”. (Julieta Venegas, minutos después de ganar el Latin Grammy en Nueva York el 2 de noviembre de 2006)

Mejor aún: que hable Roberto Musso, la voz y compositor principal del Cuarteto.

Loco, gracias por el disco. Es un despelote. Yo estuve en el primer show de ustedes, en un teatro chiquito a principios de los ’80…
Mil gracias [como siempre, habla como tentado, siempre con una risita a mano]. Sí, ’83, ’84… Fueron los primeros, unos ciclos con [Alberto] Wolf en La Candela, La Máscara, uno chiquito...

Relativamente nuevos, ¿no?
Nuevos pero recontra-under. ¿Te acordás lo que era eso?

Lo de ustedes estaba completamente a contrapelo de lo que hacían los demás en esa época. Bueno, ahora también, pero en esas épocas hacer lo de ustedes era poco menos que suicida, en plena era del Canto Popular…
Sí, un poco la línea que después seguimos a lo largo del tiempo… [más risas] Pero ahí ya llamó la atención. Y, sobre todo, fue la gente del sello Ayuí, como Mauricio Ubal. Cayeron de rebote una vuelta a ver el show ése y nos propusieron de una para grabar el disco con Wolf. Ahí fue la primera vez que tuvimos contacto con alguien que se interesó de entrada. Porque, en realidad, nosotros recién estábamos ahí formándonos y tocando más que nada para familiares y amigos.

Y eran vos, Wolf… ¿Estaba Tavella ya?
En realidad… Sí, estábamos mi hermano, Ricky, Santiago y yo, y lo que hacía Mandrake [Wolf], en realidad, eran sus canciones por otro lado. Si bien teníamos algunas canciones que hacíamos en conjunto, eran dos números artísticos distintos. Cuarteto con sus canciones y Mandrake con las suyas. Pero hacíamos varias en conjunto. El disco que salió, no sé si te acordás, era un disco de pasta, mitad y mitad. Seis temas del Cuarteto y seis de Mandrake.

Pero corregime si me equivoco: a mí me gustó mucho ese show, pero me quedó la idea de que eran acústicos en esa época, ¿no?Teníamos varias canciones con guitarra española, pero ya teníamos dos o tres con guitarra eléctrica y bajo eléctrico. Y en esa época era medio a contrapelo, ¿no?

Claro, el rock era música “extranjerizante, tendenciosa y aberrante” [mis disculpas oficiales a César Martínez, quien en los ’80 me insistía con que “no está mal hacer rock”, y tenía razón]. No sé cómo estás viviendo la cosa de tu lado, pero por acá, en Estados Unidos y México, Raro está armando tremendo quilombo dentro de un influyente sector de la industria. ¿Te sorprende todo esto? ¿Te molesta? ¿Te causa gracia?
En el ’94, cuando salió Otra Navidad en las trincheras, acá fue un despelote por las ventas. Se llegaron a vender 20,000 CD’s de ese disco, que es una cifra imposible de superar, por lo menos ahora, ¿no? (risas). Y llegamos a un estrato de gente mucho más masivo que el que teníamos con el Cuarteto. Y lo que pasó también es que fueron canciones que sobrevivieron mucho al paso del tiempo. Y ese disco tiene 12 años y hay pila de canciones que las seguimos tocando. En ese momento también vivimos una etapa de mucha, mucha popularidad, que nos pasaban en, bueno… Los medios, los bailes, yo qué sé, nunca pensamos recorrer todo Uruguay con nuestras canciones. Y de esa época a esta parte, que sacamos dos o tres discos más, éste [Raro] fue el que nos llamó la atención por el impacto que tuvo a nivel internacional. No solamente ustedes [en EE.UU.], sino gente de afuera que lo escuchó de rebote y le llamó mucho la atención.

¿Mientras grababan sabían que tenían algo especial entre manos?
No. Mirá: cuando empezamos a hacer la recopilación [Cuarteto de Nos, 2004], el disco anterior a Raro, que es una regrabación de varios temas de toda la historia del Cuarteto, es la primera vez que nos pusimos a trabajar con Juan Campodónico, que es el productor de Raro. Y en ese disco teníamos 15 temas de los discos anteriores y tres temas nuevos que un poco marcaron la línea que quería seguir a partir de estos años ahora con el Cuarteto, de enfocar los temas con un poquito de humor desde otro ángulo. No tan bizarro y con historias un poco más apegadas a la realidad. Y un poco fue el principio de las canciones que compuse para Raro. Yo empecé a hacer ‘Ya no sé qué hacer conmigo’, que es medio rap y payada, media rara… Me gustó el encare, nunca había hecho una cosa así. Yo tenía mis dudas porque era una canción con mucha letra, muy larga, muy repetitiva, y las compongo solo con la guitarra y les hago una versión solo con la guitarra, muy rudimentaria, y les hago juego de voces míos y dos o tres guitarras y más nada. Y la dejo ahí para mostrársela a aquéllos y a Campodónico para ver qué pensaban. Tenía dudas de que si tenía algún futuro como canción del Cuarteto, no estaba del todo convencido. Me parecía buenísima porque era rara, y de ahí surgió un poco [el nombre del disco]. Yo le decía a Juan, "Mirá, tengo unas cuantas canciones, pero tengo dos o tres que son medio raras", y de ahí surgió un poco el concepto del disco. Después estaban ‘Yendo a la casa de Damián’, que también fue escrita diferente a la forma en que venía escribiendo anteriormente. Y me dispararon para escribir lo que hago ahora, cosas como ‘Hoy estoy raro’, que es del mismo estilo, hablado, con muchas idas y vueltas en las letras.

El humor siempre estuvo ahí, pero no ahora no es tan, tan divagante.Exacto. Aparte, son como personajes más traídos a la tierra, digamos. Viste que muchas historias de canciones mías o del Cuarteto como que eran muy ficción e imposibles de que sucedieran. Éstas son canciones donde pasan cosas que le pueden suceder a cualquier ser humano, por más que sigan siendo ficción y todo. Por ejemplo, ‘Yendo a la casa de Damián’ se me ocurrió un día en el trayecto entre mi casa y el supermercado de la esquina.

Great question: ¿Damián es un personaje ficticio?
Damian no existe. Me gustaba esa canción porque tiene, como muchas otras, una madeja de muchas puntas en donde vos podés encontrarle varios sentidos. Una cosa que me gustaba era eso: el personaje va a un lugar, sin saber bien por qué va y si tiene necesidad de ir, y todas las vicisitudes que le pasan en el camino y lo que pensaba también. También puede ser sobre cuando vos vas en la vida misma, a un lugar físico pero sin tener ningún objetivo claro, que te pueden ir pasando esas cosas que el destino te va poniendo en el medio u otras que vos vas buscando. La parte que se mete en el pub es por decisión propia del tipo que va a la casa de Damián. Y después también con todo el tema de las rimas de palabras en otro idioma que no sea español, ese collage que es Damián de la cantidad de información que tenemos en la cabeza, de marcas de palabras en otro idioma, algo que me pareció buenísimo, así como la canción que explota al final con las sirenas de policía y las ambulancias.

Es un torrente de imágenes, una máquina…
Generalmente siempre me gustó llegar al límite en cuanto a determinado estilo de canción. Nos ha pasado en canciones más de humor negro que hemos hecho antes o más bizarras, que me gusta llegar al máximo que puedo dar y explotar, lo máximo que me da el cerebro, quiero hacer que sea un torrente de ideas. Aparte, como oyente a mí me gusta que me sorprenda alguien y me haga decir “Yo no podría hacer nunca lo que hizo este tipo”. Y que creo que se dio con este disco, porque todo el mundo me pregunta: “¿Cómo hiciste esa canción?” La de Damián me llevó como tres, cuatro meses en hacerla. Por un lado yo sé que hay tres o cuatro canciones que son de las mejores que he hecho en mi vida, pero nunca sabés la repercusión que puede tener. En Uruguay sí, porque tenemos más manyado el mercado. Pero la sorpresa mayúscula del disco fue cómo gente viviendo en otro lado, de habla hispana, cómo se coparon con estas letras. A las primeras personas que les mostré esta canción decían “Sí, está buenísima, esta canción tiene algo”.

No sólo eso, sino que también la producción está perfecta, for a change… Suena bárbaro pero no está sobreproducido [if that’s a real word…]A la de Damián yo le había hecho un arreglo original más barroco. El que yo tenía en mi primera versión de computadora, eran como 70,000 voces y, aparte, yo me la había imaginado como un “audioclip” que cada vez que iba pasando el tipo, se sentían los ruidos del vaso en el ojo, de la caída del teclado en la calle, las ambulancias, los gritos de las niñas… Todo eso lo tenía grabado ahí y Campodónico un poco me decía “Me parece demasiado esto, porque después que la escuchás 70 veces ya no vas a querer escuchar más los ruiditos ésos”. Entonces quedó una especie de balanceo que me parece que quedó bueno en la producción. Lo bueno también que pasó con este disco es que toda la gente de la generación nuestra —y lo vimos cuando hicimos la presentación en el cine Plaza, tres shows colmados— es que estaba la gente ésa, la generación nuestra como vos que nos fuiste a ver en La Máscara en aquella época, con la generación intermedia de pibes de 20 y pico y después lo guachos de menos de 15.
Cuando la gente escucha el disco creen que se trata de una banda con integrantes de veintipocos años...La gente de Warner [Chapel] pensaba que éramos unos pibes de 21 años.

Las disqueras hoy por hoy no firman a nadie que tenga más de 25 años, sobre todo en el rock. Lo de ustedes es algo único.Estamos todavía en la vuelta, porque firmamos la editorial pero todavía nos falta la parte de record. A ver con quién lo hacemos... [Verónica Piana, manager: “Firmamos con EMI. Salió el 23 de octubre (de 2006) en España con bastante prioridad, lo cual fue bastante sorprendente. Después la edicion en México fue el 16 de noviembre (2006). Sale en Argentina el 28 (de noviembre 2006) y a principios del 2007 se editaría en Ecuador, Colombia y Venezuela, y pasando mayo en Chile”)

Gustavo Menéndez tuvo mucho que ver con todo esto, ¿no?Y… El loco fue un poco el que metió para adelante con la gente de Warner [Chapel] para que firmáramos, porque nos contó que, al principio, se pensó que éramos unos guachos más jóvenes. Después vio que lo importante era el tema artístico en sí.

Pero ¿se imaginan con éxito?Espectacular!

Ok, pero ahora ustedes también le van a meter pa’ adelante, ¿no? Los uruguayos somos buenísimos autosaboteándonos. Si ahora viene la internacionalización tendrán que viajar y tocar donde sea, y hasta ir a esos programas horribles de televisión. I mean, no me los imagino en Sábado Gigante o cosas por el estilo… You're not gonna pull a Dave Chapelle on us, are you?
Lo que ha permanecido en el Cuarteto es un grupo humano recontra sólido. Nos conocemos desde que tenemos 14, 15 años. Con mi hermano, con Santiago y con Alvin ya son 22 años tocando juntos y hemos pasado por pila de situaciones, de altos y bajos. En ese aspecto estamos con una fuerza bárbara en el tema espirtual de que salga todo bien y que vamos para adelante con todo lo que se venga. Teníamos la ansiedad, la expectativa de que pudiera salir y estamos con muchas ganas. Ahí podemos ser pibes de 20 y pico.

¿Cuánto te parecés vos a tus personajes, y qué dijo tu madre cuando escuchó el disco? Ya con la primera canción la mandás al frente… (“Mamá compró y se le rompió/el forro del que nací yo/la plata no pudo juntar/y el embarazo cancelar” y “Yo tengo Alzheimer hereditario”)
Como tiene principio de Alzheimer no se dio cuenta. [se ríe]. En la familia hay [Alzheimer] porque mi abuela tuvo un Alzheimer salado y eso estaba presente en la vida familiar.

Ahora entiendo por qué querés sacar todas estas letras de una...
(risas) Quise dar todo de mí antes de la etapa final. El que se queja es Ricky, mi hermano, que dice que ya debería estar tomando alguna medicación preventiva. (risas)

Eso sería una gran uruguayada: firman el contrato pero te viene Alzheimer y no te salen canciones.
Claro. No, pero el verdadero perdedor del Cuarteto es cuando estás por firmar ese contrato millonario, viene la prueba de un médico, que se lo dan al sello, y le dicen que lo mío es terminal y no voy a poder escribir más. (risas) Pero volviendo a lo de los personajes del disco, hay dos canciones en el disco, ‘Ya no sé qué hacer conmigo’ y ‘Así soy yo’, que son aparentemente personajes recontra opuestos. El de ‘Ya no sé qué hacer conmigo’ es el tipo que fue para adelante con todo, sin miedo. Hizo cosas contradictorias, la mayoría de ellas sin ningún resquemor ni nada. El de ‘Así soy yo’ es el inmovilizado, que está inerte, sin hacer nada, por las dudas de lo que le pase. Yo soy un cachito de cada uno de esas cosas. No soy ni uno ni el otro.

Musicalmente, ‘Ya no sé qué hacer conmigo’ es como un rapeo, sobretodo cuando decis, “Me tatué al Che en una nalga/arriba de mami para que no se salga”. Vas como escupiendo las líneas y, por otro lado, la guitarra es netamente campera. Hasta se escucha un “Adeeeeentro…!” por ahí.
Tenía las ganas de hacer incluso la payada de acá, a dos voces, uno que retruca al otro. Y empecé a probar por ese lado. Por eso la guitarra, si bien no es la armonía que usan los payadores acá, tiene un poco de rasgado. Y la entonación es como una especie de rap payadezco. Después se transformó en un único personaje y lo unifiqué y le metí un estribillo más pop.

Acerca de los discos viejos: ¿Siempre mantuviste la línea o han habido grandes diferencias a nivel sonido y concepto entre disco y disco?
En los discos de los ’90, como que estábamos más abiertos a intentar probar no sólo canciones de formato de rock, como cuando empezamos estos últimos dos discos. Como que nos gustaba probar más, meter más como, entre comillas, chistes musicales o algo que acompañara un calipso, o una tarantella, que nos entretenía hacer. Eran discos totalmente autoproducidos por nosotros. Con pila de discos pasó que salieron a la venta escuchados sólo por nosotros, ni siquiera el sello había escuchado una canción ni habíamos tenido un productor que diera su opinión.

¡Vamo’ arriba Uruguay!(se ríe) Ni un quinto cerebro que lo viera desde afuera. Y como que, a partir del 2001-2002, optamos como decisión grupal trabajar con alguien que diera una visión externa al grupo. Y nos costó pila encontrar a esa persona, que fue Juan Campodónico.

¿Por qué les costó? ¿Porque no la encontraban o por falta de interés de la persona a la que se acercaban?
Tuvimos siempre la idea de que, si bien popularmente mucha gente decía que le gustaba el Cuarteto, compraba los discos, les gustaba las canciones, pensábamos que las únicas cuatro personas que entendían lo que nosotros queríamos hacer éramos nosotros cuatro, nada más. [se ríe] Hubo un par de intentos con un productor argentino pero que no nos conocía, no tenía mucha idea. Les gustaba algunas canciones pero… Teníamos un poco de miedo de dejar las cosas en manos de alguien del cual no estuvieramos 100% convencidos de esa parte tan importante como es la producción. Entonces conocimos a Juan, que ya había trabajado con el Peyote [Asesino] y [Jorge] Drexler, y que nos contó que él se moría con el Cuarteto, que nos veía desde que tenía 13 o 14 años, y ta, tenía un conocimiento total del grupo. Fue un amor a primera vista. Y fue cuando hicimos la compilación, y los cinco quedamos contentísimos con el resultado. Ya ahí sabíamos que a Raro lo íbamos a hacer con Juan, y fue espectacular.

Ninguno de ustedes son virtuosos, me parece. Pero tocan lo que hay que tocar y la banda es una maquinita.Sí, pero es que una de las grandes máximas del Cuarteto es que queríamos que nuestras canciones rock o pop no tuvieran esos solos virtuosos ni solos de batería. Esa cosa bastante uruguaya, que uno dice “¡Faaa… ¡Qué bien que toca la guitarra… pero qué horrible que son las canciones!” Pero ojo: Álvaro toca muy bien la batería. Creo que en su generación es el más respetado de todos. Y Ricky, mi hermano, tiene una forma de tocar muy particular.

Vos hacés segunda, ¿no? ¿Quién hace unos chiches en ‘Hoy estoy raro’?
¿Unos slides? Eso es Ricky. Yo soy el menos virtuoso, lejos, y hago rasgado. Todas las líneas las hace mi hermano.

Pero ¿ustedes lo buscaron a Campo o al revés?Nosotros estábamos buscando, y un conocido en común un día nos presentó. Nos conocíamos de nombre. Pero un día en un boliche le dice, “Che, éstos están buscando un productor y yo sé que vos sos el productor para ellos”. (risas) Nos enganchamos ahí a conversar y, a las dos semanas, estábamos ensayando los arreglos de la canción.

Mandale saludos…Aquél está en España ahora, mezclando lo de Drexler, y de gira con Bajofondo.

¿Cuáles son tus espejos como compositor?Y… en realidad… No tengo ningún héroe. Me gusta muchísimo, me crié y como referencia musical de la adolescencia te quedan para siempre los Beatles, lo primero que tocábamos nosotros. Led Zeppelin, los Rolling… Las primeras canciones eran Beatles y Led Zeppelin. Si bien en este disco hay muchas más canciones mías en particular, el show del Cuarteto es súper beatlero: la imagen, los tres con el batero atrás, que es más tímido, y los tres cantamos voz líder alternativamente en muchas canciones. Y después, de lo que va sonando y va saliendo, voy eligiendo lo que más me gusta y lo incorporo. Cuando estuve trabajando en estas canciones escuché pila Kanye West o Eminem para sacar referencias y formas de cantar. En eso me gusta estar muy informado y no usar referencias sólo del pasado.

Pero Leo Maslíah y Les Luthiers, supongo, deben ser una referencia también, ¿no? Leo Masliah fue el referente esencial que tuvimos de guachos. En las épocas del Canto Popular, donde lo único que se cantaba era “libertad, pueblo..” y era de muy bajo nivel artístico, Leo fue un referente de que se podía hacer algo con la mirada desde otro punto de vista, con un humor inteligente, a veces absurdo, a veces reflexivo, y fue un poco la validación de que podíamos seguir adelante. Con él tenemos una gran amistad hasta ahora e incluso tocó con nosotros. Y Les Luthiers lo mismo. Sobre todo los espectáculos más viejos de Les Luthiers, ahora hace tiempo que no los vemos. Y sobre todo mucha cosa de libros de Woody Allen, películas de los Monty Python que, si bien no son estrictamente musicales, uno los va incorporando al momento de las letras.

Ya lancé piedras y escupitajos/al lugar donde ahora trabajo” ¿tiene algo que ver con ANCAP? (Musso me habló desde su oficina en la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Pórtland)
(risas) No, no, no… Eso es un poco… Veo que estamos bien sintonizados, Enrique, porque ésa es una de mis frases favoritas. Eso trata de gente que en épocas post-dictadura renegó de un montón de cosas y cantó consignas y militó con cosas, y hoy está cobrando sueldos de gente de la que renegaba. Y de cómo el ser humano a veces cambia por motivos monetarios. Como dice al principio la canción: “Ya estuve al otro lado del mostrador”. En esa canción fui recontraobsesivo, no quería que hubiera ninguna frase o palabra de relleno. Que cuanto más veces las escuchás y más cosas les encontrás, mejor. El estribillo de la canción dice… (pausa, como que no se acuerda)

Yo también me olvidé. Fuck! ¡La escucho todo el tiempo!
[sigue pensando] Paaa, estamos mal…

Oh, shit… Ahora no puedo dormir…Y soy yo el que la hice… [se ríe]…. Y la tengo que cantar el viernes, aparte.

(pongo el iTunes y se escucha el coro a lo lejos)Ahí va: “Y oigo un voz… “ En realidad, cuando la escuchás, primero dice “Y oigo una voz que dice sin razón”, y después “con razón”…

Claro…Y en el estribillo final que se repite, quedó como un chiste interno, que se desdobla la voz y una dice “sin” y la otra “con”. Julio Berta, el ingeniero de sonido, me había puesto siempre el mismo coro, hasta que se dio cuenta de la vuelta de tuerca. Todas esas cosas las quise laburar, como vos dijiste, hasta el límite de lo enfermizo.

La tapa es genial.Está buenísima. Se les ocurrió a los diseñadores, dos pibes que trabajan con nosotros desde el disco anterior. Estos locos nos tienen desde hace pila y saben bien lo que pensamos. Y cuando les fuimos con la idea de las canciones, no estaba hecho el disco, sólo demos, y estaba el nombre del disco, que era Raro. Y nos dijeron que tenían una idea y nos dijeron “¿Qué les parece si hacemos el personaje ‘Raro’ del Cuarteto?” Fue la reunión más rápida de la historia. Sí, nos encantó la idea.

El comunicado de la presentación de Raro citaba a ‘dobles’ del personaje. ¿Apareció alguien?
¡Sí! Se presentaron como 10 candidatos e hicimos un casting filmado, y en el concierto en vivo aparecían las caras.

¿Cómo estuvieron esos shows en el cine Plaza?
Íbamos a hacer un cine Plaza y terminamos con tres. Cada show con 2,200 personas.

Pero prefieren lugares más chicos, ¿no?
Nosotros variamos. Nos gusta mucho donde podamos hacer cosas extra musicales. Por ejemplo, el Plaza. La Sala Zitarrosa nos queda chica. Nos gustan las proyecciones o, entre tema y tema, contar historias medio ficticias. Tenemos un diálogo con Santiago donde hacemos un juego de palabras, sentados en un living, y a la gente le gusta mucho. Pero en shows masivos no lo podés hacer porque la gente quiere escuchar música y, por otro lado, tocamos mucho en el interior en bailes. La gente bailando, cortan el baile, tocamos 45 minutos y de vuelta al baile.

Días después, hablé con Juan Campodónico, productor de Raro:

Vos sos fan del Cuarteto de la vieja época, ¿no?Desde aquella época… Los locos arrancaron en El Tinglado, la Alianza [Francesa]… Yo tenía 16 años, todavía no sabía tocar la guitarra y ya era fan de ellos. Para mi generación eran una referencia. Mi primer banda, el Peyote [Asesino], mamó mucho del Cuarteto. No musicalmente pero sí en cuanto a concepto, eso de tener una propuesta de rock con filo, transgresora, con un montón de ingredientes muy jugados. Fueron una influencia súper fuerte.

Y de entrada tiraban palos, en plena época del Canto Popular…Totalmente. Ellos eran parte de la contracultura de rock nacional donde estaban Los Traidores, Los Estómagos, el Cuarteto, pero aun dentro de esa movida fueron más lejos. Ellos traicionaron esa propia movida cuando se volvieron un grupo pop en el 94 con Otra Navidad en las trincheras, que era una cosa extrañísima, porque era muy pop y al mismo tiempo muy políticamente incorrecto. Nunca se casaron con la contracultura, siempre le dieron por la cabeza a todos. En esencia, son muy anárquicos. Pero dudo que haya una palabra exacta para describirlos.

Le dan palos a todos, incluso a ellos mismos.Ésa es la capacidad que tienen: la de reírse y burlarse de todo y de ellos. El sentido del humor que tienen, ácido y lúcido. No es una onda de ponerse a hacer un chiste barato, sino que siempre hay una crítica y un montón de lecturas posteriores que te están dando mensajes bastante claros sobre las cosas, pero de una manera super humorística y para nada panfletario.

Y, por fin, un disco del Cuarteto que suene bien…
Ellos nunca tuvieron buenos discos. Un poco por un cierto approach que tenían al hacer su cosa, y también por la situación de la música acá, la era pre-Peyote Asesino. El mundo del rock era muy pobre a nivel de recursos y posibilidades. Para mí, la experiencia del Peyote fue un antes y después de lo que es el rock acá en cuanto al trabajo, seriedad y profesionalización de lo que vino después, como La Vela [Puerca], etc. Se demostró que el extra que le podés poner a un grupo musical vale la pena, no es un capricho, se puede convertir en algo desarrollable en el tiempo y poderoso. A partir de ese momento hubo un cambio de cómo los musicos de rock acá percibían las posibilidades de lo que uno podía hacer. De hecho, hay una escena infernal de bandas que tocan por todo el mundo. La Vela toca en Argentina, llenan en Alemania. Ahora a Notevagustar también le está yendo súper bien.

¿Qué tal está el nuevo? [finalmente escuché Todo es tan inflamable, y es un discazo]Todavía no lo escuché. Escuché un single en la radio, pero todos los comentarios dicen que están muy bien. Ese también es un estilo como más pop, que acá funciona muy bien. Son menos jugados, no tienen la onda del filo del rock, de ruptura ni nada parecido. Es una especie de pop uruguayo.

A esta altura ya sabrás mis historias con [Raro], los emails, las palabras de Julieta Venegas Latin Grammy en mano, los comentarios de Gus [Santaolalla], etc. ¿Cuál es tu propia historia con el disco, en cuanto a la repercusión que tuvo?
Por un lado, la sorpresa de estar haciendo el disco y que aparecieran esas canciones. Para focalizarlo, en el caso de Roberto, que es el que más escribe, el tipo llegó a sus 40 años y está en una madurez creativa total y, al mismo tiempo, escribe cosas súper frescas, está al día de lo que pasa. Arrancó escuchando a los Rolling Stones y ahora escucha hip-hop. Ve la realidad y la traduce en canciones de una manera prodigiosa y está como en un momento súper bueno. Las canciones grabadas y producidas tomaron un poder increíble. Lo que me pasó con el disco es que me crucé con Julieta [Venegas] en Madrid cuando fuimos a tocar con Bajofondo, y me dice “Me dijeron que hay un grupo muy bueno, El Cuarteto de Nos”. “Sí, lo produje yo. Tengo un disco acá en el hotel. Voy y te traigo uno”. Fui y volví y le di su disco, y ella se la dio a una chica que es novia de Javier Liñán, director de Virgin en España. Enloquecieron con el disco. Cuando la música es muy, muy poderosa, atraviesa todas las fronteras. Es impresionante. Te da una alegría impresionante, tiene su propia vida. Terminamos lo nuestro y después el disco solito, por sus propios medios, sin ninguna gestión, empezó a moverse y la gente se enloqueció. Súper copado.

¿Cuál es el potencial real de la banda?
Ojalá que pase de todo. El primer test que tenemos de eso, además de lo personal, la primera forma de tantear eso, es una página web, y ahí inmediatamente que salió, empezó a entrar gente no sólo de Uruguay. Muchas cosas se mueven independientemente de las discográficas. Hace tres semanas estuvimos en México tocando en el DF y Guadalajara con Bajofondo, y alguna gente con la que hablé me habló del Cuarteto y me dijo que lo pasan mucho en la radio. ¿Cómo lo van a pasar si ni siquiera está editado? Y bueno, algunas radios están tomando la lógica del mp3, que si la gente le gusta algo lo bajan de internet, y bueno… Si la disquera quiere editarlo y hacer dinero que lo edite. Si no, no importa. Pero si las disqueras lo trabajan bien, va a hacer una bomba.

Yo vivo en EE.UU. desde 1984, y nunca antes había sentido un buzz semejante para un disco de rock en español que aún no fue editado aquí.Tiene que ver un poco con el poder de las canciones y, la otra, por cómo está el mundo planteado ahora, las comunicaciones tan rápidas.

El timing fue perfecto…Increíble. Y aparte, lo que hacen los tipos es que tienen un lugar único. Un grupo de rock con melodías pop con mucho gancho y las letras: no hay nadie en español que esté escribiendo algo ni parecido, ni similar. Por un lado, un grado de humor, ironía y cosa divertida, y por otro lado es muy refinado, medio intelectual, pero el resultado genera una cosa de comunicación popular muy fuerte, como cuando Chico Buarque en los 70s y 80s era tan popular siendo una cosa tan sofisticada. Me sorprende esa conjunción de elementos muy comunicativos y populares, muy gancheros, y cómo eso está puesto artísticamente de una manera muy interesante y sofisticada, ¿no? Es un tremendo disco, empezando por la portada: son ellos y, al mismo tiempo, esa persona no existe.

** Extraido del Blog Sobras Completas (pido disculpas a Enrique Lopetegui por tomarlo permiso, pero no existe una direccion para pedir material con previo aviso.

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