miércoles, 22 de marzo de 2017

40 años de cuando el Punk contribuyo con la Paz en el Ulster.

 




En lo más crudo del conflicto de Irlanda del Norte aparecieron los Stiff Little Fingers con sus himnos contra el enfrentamiento.


Un paquete sospechoso, con la advertencia "Suspect Device" ("Dispositivo sospechoso"), llegó en 1978 a varias compañías de discos británicas. El envío procedía de Belfast en el momento más explosivo del Ulster, de modo que había razones para dudar. Unos llamaron a la policía, otros lo arrojaron a un cubo lleno de agua. Pocos se atrevieron a abrirlo y a escuchar el ruidoso e inofensivo casete que viajaba dentro...


"Material inflamable, plantado en mi cabeza./ Es un paquete sospechoso que ha causado 2.000 muertos./ Sus soluciones son nuestros problemas./ Levantaron un muro en cada lado/ No los creáis, no los creáis...".
Así cantaba el incendiario Jake Burns y sus secuaces de Stiff Little Fingers, detonadores del punk en Irlanda del Norte y precursores a su manera del proceso de paz. A su estridente manera, tres muchachos protestantes y uno católico decidían emular a lo lejos a sus primos los Sex Pistols, que dos años antes habían lanzado su "Anarquía en el Reino Unido".
Bajo la tormenta de fuego, en una ciudad en estado de sitio, con coches-bomba estallando en cada esquina y batallas diarias con cócteles molotov, los Stiff Little Fingers o SLF (sus siglas políticas) fueron capaces de capturar la rabia contenida de toda una generación y convertir sus canciones-protesta en auténticos himnos de paz.
"Mira dónde vives./ Tienes al ejército en las calles/ y los perros de la represión ladrando a tus pies./ ¿Es aquí donde quieres estar?/ ¿Es esta la única vida que vas a tener?". Así cantaban Burns y sus chicos en Alternative Ulster, el tema que ha sobrevivido a la eterna resurrección del grupo (este verano volverán por sus fueros al cabo de 40 años en el Belsonic Festival de Belfast). Su aportación a la escena musical -al frente de esa ola del punk norirlandés en la que también estuvieron Ruefrex, The Defects, The Undertones o The Outcasts- está fuera de toda duda. Lo que está ahora en tela de juicio es su auténtica contribución al proceso de paz.
Dee Wilson, ex guitarrista de The Idiots y autor de La Trilogía del Punk, ha iniciado una campaña ante el Círculo Histórico del Ulster para levantar una placa en honor a los SLF en las puertas del Wolsey's Bar de Bangor, conocido en sus mejores tiempos como The Trident. Allí, en las afueras de la Belfast "militarizada", se consagraron todas la bandas del punk norirlandés. Allí nació también la "ruidosa hermandad" del Ulster "alternativo" que tomaría cuerpo 20 años después con el Acuerdo del Viernes Santo.
"Nosotros tuvimos nuestro proceso de paz orgánico", recuerda Dee Wilson. "Yo crecí en un barrio unionista del Este de Belfast, y fue gracias al punk que se rompieron las barreras y conocí a los católicos y republicanos que siguen siendo mis amigos. Los políticos recogieron el testigo cuando se lo pasamos nosotros".
El entusiasmo de Wilson se ha estrellado, sin embargo, contra el muro del Círculo Histórico del Ulster, que se niega a reconocer con una placa la contribución musical al proceso de paz. Oficialmente, las placas celebran los lugares donde nacieron, vivieron o murieron personas individuales, y no grupos o colectivos (aunque hay en efecto una placa en memoria del movimiento rhythm and blues de Belfast en el hotel Maritime).
Peter Shirlow, profesor de transformación post-conflicto en la Queen's University de Belfast, nacido en barrio protestante y casado con una católica, es también de los que piensan que ha llegado el momento de dar al punk lo que es del punk. "Durante la fase más explosiva de Los Problemas, Irlanda del Norte era un páramo cultural en una situación de guerrilla urbana", recuerda Shirlow, coautor de Belfast: la violencia, el sectarismo y la ciudad. "Y en esto llegó el punk, que fue capaz de canalizar la rabia y la impotencia que sentíamos los jóvenes a los dos lados".
El punk norirlandés tiene incluso su película, Good Vibrations, inspirada en la vida y milagros de Terri Hooley, el auténtico padrino del movimiento. Ajeno al cerrojazo decretado en la ciudad, Hooley mantuvo abierta su tienda y su sello musical y contribuyó al lanzamiento de bandas como Rudi o Protex, que luego se lanzarían a la conquista de Londres.
El propio Hooleygan, como él mismo se ha rebautizado en su autobiografía, se ha convertido en uno de los personajes más populares de la ciudad. Una campaña popular promovió su candidatura como el alcalde punk en el 2010, pero él mismo decidió bajarse de la mula en la recta final: "Ya hay demasiados locos en el Ayuntamiento como para aceptar a uno más". En el 2012, mientras paseaba a su perro, sufrió en carne propia las heridas del sectarismo que se resiste a morir: fue atacado y golpeado por un grupo de unionistas que le acusaron de ser "una desgracia para los protestantes".
En 1979, con 2.000 muertes causadas por el conflicto del Ulster y otros mil esperando trágicamente su turno, los Stiff Little Fingers se desmarcaron con otro de sus temas para la historia, Wasted Life, un alegato anti-paramilitar que aún resuena entre los 99 muros de Belfast: "Sal a luchar y a salvar tu tierra./ Sé un soldado del pueblo,/ un paramilitar con pistola en la mano.../ Yo no quiero ser un soldado./ No quiero recibir órdenes de nadie/ ni ser un relleno de sus jodidos ejércitos./ Matar no me parece divertido".

Fuente: elmundo.es

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