El inicio de Kire data de 2019, pero no es hasta hace poco que los de Barcelona parecen querer avanzar. Quizá motivados por la vorágine de proyectos que los rodean, algunos de los cuales los tienen a sus miembros en sus filas.
En el 2024 nos dejaron Carta de Despedida, una descarga de punk marcada por las ganas de tocar instrumentos, y en este 2025 vuelven con tiempos de cambio la plaga Do It Yourself, grabado en el colmado Rekalls.
Como gran parte de sus bandas afines, Kire regresa con cambios de formación...
Arranca con La razon.
El primer cambio respecto del disco anterior lo encontramos en la producción.
Más depurada. Menos amateur. Mejor.
La voz de Niso, por el contrario, mantiene el espíritu sufrido. Es más, redobla la apuesta. Su textura rasgada convierte la primera pista en un canción que golpea desde la aflicción.
Los instrumentos se deslizan con soltura, de manera que los riffs escapan del punk básico, sobre todo cuando apelan a reflejos metálicos.
El estribillo, por su parte, alimenta con arranques de potencia, en un fulgor que mezcla angustia y lucha.
Vale la pena resaltar el relato callejero, que mantiene cierta distancia del que forma parte pero observa.
Reloj De Arena: arrastra la pose de la razón, pero transita por caminos distintos, que si bien no se adentran del todo en pasajes oscuros, se avanzan recursos estilísticos que acontecerán.
Ese mismo valor de transición lo tenemos en la lírica, que sorprende por cómo se pasa de una escena de cervezas a la metáfora marítima.
El alcohol y el tiempo harán de puente entre un lugar y otro.
La interpretación es más cruda, especialmente cuando ataca el pre-estribillo, que nos adentra en una canción hermanada con el streetpunk.
Finalmente. Los coros con la ayuda de Ainiz y Literalcore, ayudan a Niso a resguardar la canción en esa especie de canto piratan y lista.
Si no fuese por el color del paño, cualquiera podría decir que seguimos surcando los mares. Pero no.
Bandera blanca recupera la idea de lucha contra los elementos.
Tiempos de cambio da vueltas alrededor de la confusión personal, ahora bien, del mismo modo que no esconde los lugares, tampoco renuncia a la decoración.
Por ejemplo, el revestimiento onírico.
En esta ocasión, los músicos van por la vía rápida, dibujando un recorrido de tiramillas.
La elegancia del riff deja paso a la distorsión, en aras de una pista 100% punk.
El Ultimo Tren recoge las miguitas dejadas por reloj de arena.
Alarga el hilo del tiempo, hasta convertirlo en el motivo principal del disco.
De ahí el título del mismo.
En lo referente al sonido, la recogida de la siembra viene tras una pasarela cargada de bombo y punk pujante.
Y es que, llegados aproximadamente al minuto de canción, el bajo se adueña de la atmósfera y la interpretación se acomoda en la claridad.
Asimismo, el reverb crea porosidad en una composición post-punk que por momentos parece tomar prestados elementos bucólicos.
Para el final, nos asiste una ráfaga de rabia, en donde las cuerdas se afinan, mientras que el coro se desmarca como contramelodía.
Ese estilo ligeramente liviano permanece en Hivern, cantada en catalán.
Cuenta con la colaboración de Ciutat Podrida, cantante de Enior y batería de Glitter Hardcore.
El resultado recuerda a Cream, aunque algo más adusto.
Como ha hecho previamente el último tren, Ivern recupera componentes ya instalados, como las birras en la calle, los elementos de la naturaleza y, sobre todo, el tiempo.
Aún así, de ella se desprende cierta neblina de evasión producto de La pista que cierra el EP, Volver a empezar, tiene 50% de fanservice y 50% de lógica.
Clara, la vocalista de Pulse banda paralela de Niso se suma a las labores del micrófono.
Y, sin demasiadas sorpresas, realizan un ejercicio que podría haberse dado en el último trabajo de Pulse, a nuestras amigs. Hasta comparte preocupaciones vitales. No hay riesgo.
Pero eso no significa que haya que desmerecer el resultado, porque el dúo controla la escena con descaro. La pista crece por momentos, primero gracias al solista, después gracias a un estribillo directo que no se detiene ante nada.
De este modo, se establece un paralelismo entre la duda y la autoafirmación.
Conclusión Mucha diferencia entre carta de despedida y tiempos de cambio. El segundo no se preocupa tanto por el furor del punk, más bien se detiene a construir vericuetos melódicos. Por ello, el pozo en el oído es mayor. Los riff, la batería y especialmente Niso salen reforzados de la suma de recursos. Kira ha aprovechado las sinergias.
Se aproximan tiempos de cambio, pero son para bien."